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Es un nuevo amanecer, y me siento bien

It's a new dawn, it's a new day, it's a new life for me
And I'm feeling... good.



“Es nuevo amanecer, es un nuevo día, es una nueva vida para mí. Y me siento… bien” como canta Nina Simone con su chorro de voz, el amanecer tiene un je ne sais quoi, que le carga a uno las pilas aunque lo contemple con legañas en los ojos.


Por lo que este es mi primer consejo viajero de 2016
A veces vale la pena darse el madrugón para ver el amanecer… aunque uno esté de vacaciones.

Mi primera vez


Cuba a través de los ojos de una joven europea



Mi primera gran travesía la hice con 20 años y sola. 2008 había sido un año muy duro para mí, pues tras el frío invierno una meningitis brotó en mi interior. Por suerte, unos meses después, con el aflorar de la primavera, me recuperé completamente. Con la llegada del verano mi madre se negó a que trabajase toda la época estival, me dijo “¡Sarah!, vete lejos estas vacaciones, no pienses solo en el dinero.... Mira, hacemos una cosa... Yo te pago el billete y tú te ocupas de los gastos de tu estancia”.

No dudé en aceptar, tras contemplar el globo terráqueo durante horas, mi selección final se quedó en tres países: China, para ver el eclipse solar total de agosto, Argentina y Cuba, pues me apasionaba la historia revolucionaria de ambos países. Descarté China, por barrera de la lengua y Argentina porque no me apetecía pasar otro duro invierno, ¡Me quedé con Cuba!. Además mi madre ya había estado allí varias veces y tenía una larga lista de contactos, por lo que no estaría completamente sola en la isla durante el mes de julio.

Solo me atreví a ojear la guía una vez en el avión, pues no quería arruinar mi primera reacción a Cuba, ya que quería que fuese lo más “pura” posible. Lo único que había buscado en Internet, eran palabras y frases hechas cubanas, para poder integrarme rápidamente, sabía que “Asere” significaba amigo, “Guagua” autobús “Guagüero” conductor de autobús, y cosas así. La razón por la que abrí la guía fue para buscar la dirección de un hotel, ¡No hombre!, no estaba tan loca como para irme al otro lado del océano sin un alojamientos. Al contrario, necesitaba buscar un tapadera, pues le había alquilado un estudio a Laura, y era ilegal quedarse en casa de cubanos. En el papelito verde que me dieron en el avión puse el nombre del hotel más caro, el Nacional, con vistas al mar.

Una Semana Santa diferente


Las procesiones en lancha de Guatemala



Habiendo vivido en España tanto tiempo, creí haberlo visto todo en procesiones: la pasión de Sevilla, el misterio de Salamanca o el martirio de los Empalaos de Valverde de la Vera. Pero la procesión de Fronteras en Río Dulce, Guatemala, me impresionó, no por su parafernalia sino por su sencillez.

En la ONG Casa Guatemala Semana Santa es una fecha especial. Pues solo los huérfanos se quedan y eso significa que en vez de trabajar con 100 niños se trabaja con 20 ... por lo que se les puede mimar al máximo: tortitas para desayunar, yincanas todo el día y marshmallow enfrente dela hoguera antes de dormir.

4.275 kilómetros en 36 horas por 268 dólares. Las aventuras que uno hace por amor



De Toronto a Río Dulce, pasando por Niágara, Miami y Ciudad de Guatemala



Ya me lo habían dicho, "Cuando menos te lo esperas el amor llamará a tu puerta", pero nunca me lo creí, hasta que un buen día Mr. Amor se plantó enfrente de mi puerta y me preguntó “¿Te atreves a emprender una nueva aventura? ¿O te quedas donde estás?”.

Me vino a visitar cuando estaba viviendo en Toronto, Canadá, donde casi sin darme cuenta me había enamorado de mi mejor amigo. Él era el único canadiense del hotel en el que trabajaba, y el que más se quería irse de allí, tras posponer su viaje unos meses me propuso irme con él a trabajar en una ONG en Guatemala. "¡Guatemala!, pero yo he venido aquí para mejorar mi inglés, español ya sé" pensé, y aunque siempre había querido colaborar en una ONG, decidí quedarme en Canadá. Y tras un romántico viaje a Nueva York nuestros caminos se separaron.

A los pocos días, andando por la inmensa y helada Yonge street, lo vi todo claro y abrí la puerta al amor. Decidí meter toda mi ropa de verano en una maleta e irme en busca de mi amado a Guatemala. Pero el amor no cegó mi obsesión por el ahorro ¿cómo iba a cruzar toda Norteamérica sin arruinarme?

Los costes y las ventajas de ser un mochilero

13 cosas que tendrás que asumir al ser un mochilero


Viajar de mochilero no es lo mismo que irse de vacaciones. Para mí ser mochilero, es cuando metes tu vida en un macuto y te vuelves nómada por un tiempo, sin destino específico, ni billete de vuelta.

Los paisajes más impresionantes los vi siendo mochilera, pero no todo son fotos bonitas, también hay sudor, picaduras, cólicos, robos... Aquí 13 puntos que tienes que aceptar antes de emprender un viaje mochilero.

1. Serás un caracol

Todo el peso lo tendrás a tus espaldas. Por lo que mete en el macuto solo lo imprescindible, tranquilo, a lo largo del camino, cansado del dolor de espaldas y piernas, te darás cuenta de qué es lo realmente imprescindible y de lo poco que realmente necesitas.

Viajar es mi manera de vivir

Dos años vividos pero no cotizados


Esta mañana fui por primera vez al INEM (Instituto Nacional de Empleo). Cuando llegó mi turno me senté enfrente de una señora, que en vez de mirarme a la cara prefería leer mi información en la pantalla de su ordenador. Enter, tecleaba e iba sumando mi vida laboral en voz alta, más cinco, Enter, más siete.... y de repente en más Enter, se giró y me miró fijamente por primera vez, ¡No has trabajado ni en 2011,ni en 2012¡” dijo con cara de desprecio “No, no he cotizado en esos años” respondí con la poca dignidad que me había dejado.

10 consejos para viajar en pareja y no romper en el intento

Lo que el viaje ha unido que no lo separa nadie



Cuando me preguntan“¿Y cuánto tiempo llevabas con tu chico antes de casarte?”, siempre contesto “Tres continentes y veintitrés países”. Viajar es un reto para toda pareja, puede tanto unirla más como separarla, pues hay que estar tanto para lo bueno: disfrutar de lugares insólitos, tumbarse en la playa, degustar exquisiteces... como para lo malo: perderse, que te estafen, soportar temperaturas extremas. En la salud, como en la enfermedad, ¡créeme!, una intoxicación alimentaria y solo un cuarto de baño no es plato de buen gusto, ni nada sexy. En la riqueza, en Bolívia vivimos con $ 5 dolares diarios como reyes, como en la pobreza, teníamos el mismo presupuesto en nuestro viajes a París y Roma. En fin, en un viaje se pasan las 24 horas del día en pareja y las emociones son más intensas, pero lo que el viaje ha unido no lo separa nadie.

Aquí algunos consejos para viajar en pareja y que el destino final no sea el divorcio:


1 Más diálogo y menos teléfono


Que hayáis pasado todo el día en pareja no os da carta blanca para sumergiros plenamente en vuestros teléfono cada vez que tengáis wi-fi, pues lo más seguro es que estéis en un lugar en el que no volveréis a estar en mucho tiempo, disfrutar de las vistas, de la comida, de vuestra pareja y no de la conexión Internet. Nosotros ponemos reglas, por ejemplo esperamos al momento del café, después de comer, para pedir el wi-fi en un restaurante.

Reto Blanco y Negro

Black & White Challenge




 
 








Hace unas semanas las redes sociales se volvieron old fashioned, las fotos en blanco y negro tomaron en dominio de Intagram y Twitter. Me nominaron al Black & White Challenge y acepté, me encantan los retos pues te permiten salir de tu rutina diaria y mejorar tu técnica en alguna actividad. Este desafío consiste en colgar cinco fotos en blanco y negro, en cinco días.

Cinco fotos, cinco partes del mundo


Las “Pacificas” olas del Tunco


Crítica Contra-estadounidense en Nicaragua

Un cuadro vale más que mil palabras



En la Casa de la Cultura de León, Nicaragua, me topé con este cuadro. Me llamó la atención lo bien que resume la historia del país. En la pintura se puede observar al ex presidente estadounidense Ronald Reagan, sentado encima de una campesina y a dos bufones recolectando.

Mira antes de golpear

Una visita inesperada





Tras días haciendo lancha-autoestop entres las Islas de San Blas, Panamá, llegué a Carpurganá, Colombia. Después de hacer el booking, en un hostal muy hippy y económico, decidí echarme un siesta. Ni bajé la mosquitera, me quedé dormida al instante.... hasta que empecé a notar algo peludo entre mis pies.


Las “pacíficas” olas del Tunco


Un surfista me salvó la vida








Qué irónico, pensé mientras luchaba con las agresivas olas del Océano Pacífico. Intentaba mantener la calma y no gritar, para no atraer hacia dentro a mi amiga Lidia, que estaba consiguiendo salir de la corriente. Pensé en dejarme llevar por la corriente mar a dentro, que es lo que se supone que se tiene que hacer en estos casos, pero me aterrorizó la idea de vagar por los más de 15 000 km del océano más grande del planea o de toparme con un hambriento grupo de tiburones. Opté por relajarme e intentar nadar con fuerza en las crestas de las olas, pero cada vez que la ola retrocedía me alejaba más y más de la orilla.