Ya
me lo habían
dicho, "Cuando
menos te lo esperas el amor llamará a tu puerta",
pero nunca me lo creí, hasta que un buen día Mr. Amor se plantó enfrente
de mi puerta y me preguntó “¿Te
atreves a emprender una nueva aventura? ¿O
te quedas donde estás?”.
Me
vino a visitar cuando estaba viviendo en Toronto, Canadá, donde
casi sin
darme cuenta
me había enamorado de mi mejor amigo.
Él era el único canadiense del hotel en el que trabajaba, y el que
más se quería
irse
de allí, tras posponer su viaje unos meses me
propuso irme con él a trabajar en una ONG en Guatemala.
"¡Guatemala!,
pero yo he venido aquí para mejorar
mi
inglés, español ya sé" pensé, y
aunque
siempre había querido colaborar
en una ONG,
decidí
quedarme en Canadá.
Y tras
un romántico viaje a Nueva York nuestros
caminos se separaron.
