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Los costes y las ventajas de ser un mochilero

13 cosas que tendrás que asumir al ser un mochilero


Viajar de mochilero no es lo mismo que irse de vacaciones. Para mí ser mochilero, es cuando metes tu vida en un macuto y te vuelves nómada por un tiempo, sin destino específico, ni billete de vuelta.

Los paisajes más impresionantes los vi siendo mochilera, pero no todo son fotos bonitas, también hay sudor, picaduras, cólicos, robos... Aquí 13 puntos que tienes que aceptar antes de emprender un viaje mochilero.

1. Serás un caracol

Todo el peso lo tendrás a tus espaldas. Por lo que mete en el macuto solo lo imprescindible, tranquilo, a lo largo del camino, cansado del dolor de espaldas y piernas, te darás cuenta de qué es lo realmente imprescindible y de lo poco que realmente necesitas.

Viajar es mi manera de vivir

Dos años vividos pero no cotizados


Esta mañana fui por primera vez al INEM (Instituto Nacional de Empleo). Cuando llegó mi turno me senté enfrente de una señora, que en vez de mirarme a la cara prefería leer mi información en la pantalla de su ordenador. Enter, tecleaba e iba sumando mi vida laboral en voz alta, más cinco, Enter, más siete.... y de repente en más Enter, se giró y me miró fijamente por primera vez, ¡No has trabajado ni en 2011,ni en 2012¡” dijo con cara de desprecio “No, no he cotizado en esos años” respondí con la poca dignidad que me había dejado.

Las dos caras de Cartagena de Indias

Descubre dónde se esconde el realismo mágico del Caribe


Cartagena de Indias, preciosa ciudad colonial en la costa caribeña de Colombia, tiene dos caras: la turística en el centro histórico, limpia, colorida, segura a la luz del día y con un montón de chicas guapas que salen a la luz de la luna. Y la otra cara, a las afueras de la muralla, que es ruidosa, con las calles y las casas descascarilladas, y mucho menos segura para los turistas y sus cámaras fotográficas. Esta dualidad se extrapola a todos los terrenos de la vida de la ciudad, de los grandes yates a las barcas de madera, de las joyerías con vitrinas repletas de diamantes a los miles de puestos callejeros, de los ricos andando con bellas mujeres siliconadas a los niños descalzos corriendo por las calles.

Mi rincón favorito de la ciudad es un pasadizo lleno de murales en Getsemaní, un barrio pintoresco y bastante seguro, que se encuentra entre medias de las dos caras de la ciudad. En sus calles no solo se pasean turistas sino también locales y muchas de sus paredes están recubiertas con grafitis de colores vivos, con mensajes positivos y revolucionarios que dan en que pensar, ya que los lanceros de Getsemaní liderados por el mulato Pedro Romero iniciaron la independencia de Cartagena contra la monarquía española.