Una visita inesperada
Tras días haciendo lancha-autoestop
entres las Islas de San Blas, Panamá, llegué a Carpurganá, Colombia. Después de hacer el booking, en un hostal muy
hippy y económico, decidí echarme un siesta. Ni
bajé la mosquitera, me quedé dormida al instante.... hasta que empecé
a notar algo peludo entre mis pies.
Mirar antes de golpear
En la Selva de Guatemala aprendí una valiosa lección: Mirar antes de golpear. La memoricé cuando al cambiarme de camiseta noté que algo me subía por la tripa, pensé que era un mosquito y lo sacudí sin mirar, en ese preciso instante noté un intenso dolor en mi dedo. No era un zancudo (así es como llaman a los mosquitos en Río Dulce), sino un bebe Alacrán.
Por suerte los escorpiones allí no son venenosos. Pero el primer pinchazo duele muchísimo, hasta hace que se te duerma la boca. El remedio que usan los guatemaltecos es una cucharada de azúcar debajo de la lengua ¡funciona!, en sólo unos minutos el dolor se hace menos agudo.
No era una rata, aunque sí que era algo pequeño y peludo. Cuando se alejó de mí, grité para espantarle. Pero asusté tal modo al animalito, que trepó la mosquitera y me meó encima.
Al escuchar el ajetreo los encargados del hostal vinieron a ver que pasaba, “Chica, no te asustes, es nuestro mono” me dijo uno de los encargados poniéndose lo en su hombro. Efectivamente, era un monito inofensivo, un poco piojoso, pero muy mono.
Conclusión: si estas en un hábitat desconocida y sientes un insecto o animal merodeando por tu cuerpo, mira antes de pegar, por tu seguridad y la del animal ... y no grites, pues tal vez lo asustes y evacue su vejiga sobre ti.
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