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Historias viajeras para no dormir

Los sitios más terroríficos en los que he dormido




Los hoteles y los hostales siempre han sido un buen escenario para las películas de terror, la primera que me viene a la mente es Psycho de Alfred Hitchcock o la última temporada de American Horror Story, al igual que los cámpines “Martes 13” o las escuelas, sobre todo de noche, “El orfanato”.

Hoy no haré un homenaje a las películas de horror, todo lo contrario, me basaré en hechos reales y contaré las noches que más miedo o asco he pasado viajando. Tengo mucho material ya que viví 9 meses en un hostal, otros 9 en una escuela-orfanato en medio de la selva –en la que los monos aulladores me servían de despertador- y me he hospedado en cintos de hoteles de más de 33 países.

 Niños que gritan tu nombre en medio de la noche


Cuando trabajaba para la ONG Casa Guatemala, muchas eran las noches en las que tenía que dormir al lado del dormitorio de las niñas que tenía a cargo. Allí las cucarachas, los mosquitos y algún alacrán eran mis compañeros de habitación y mi única protección era la mosquitera.

En medio de la noche oí que una de las niñas me llamaba, por lo que con linterna en mano me levanté en busca de la quién era, pululé entre las literas de los dormitorios intentado no alumbrar a las bellas durmientes. Tras un buen rato localicé la llamada, era Vilma, me senté al borde de su cama y le pregunté qué quería, pero no obtuve respuesta, le tomé la temperatura para ver si estaba enferma –mientras tanto podía notar los insectos moverse cerca de mis pies, nunca me acostumbre del todo a ellos- y cuando estaba lista para irme de nuevo a la cama, Vilma me nombró de nuevo y en ese momento se le pusieron los ojos en blanco, fue un segundo pero yo me quedé aterrorizada, luego murmuró algo, se dio media vuelta y se volvió a dormir profundamente.

Conciertos diários gratuitos en Queen Street W, la calle más cool de Toronto

Tres bares que no te puedes perder en la segunda calle más guay del mundo





No solo lo digo yo, Vogue nombró Queen West como la segunda calle más cool del mundo, el primer lugar se lo llevó el barrio de Shimokitazawa en Tokyo.

Sin lugar a duda es una de las más coloridas y la calle con más ritmo de Toronto. Los graffitis se extienden por las fachadas de los cafés y bares de los cinco kilómetros y medio de Queen Street W. Y en mi opinión, es la calle más cool porque son cientos los locales que ofrecen sus micros a talentosos músicos.

19 cosas más que se pueden hacer GRATIS en Toronto

Exprime la ciudad y no tu bolsillo (II)



Para mí esta ciudad es como una segunda Nueva York, pero en más pequeño y limpia. No soy yo la única que lo piensa, pues son muchas las series y películas que se ruedan en las calles de Toronto haciendo creer que son las de la gran manzana.

Con la llegada del otoño o de la primavera, cuando los árboles están en su máximo esplendor, siempre echo mucho de menos esta ciudad, sus largas calles rectas, los cables de los tranvías enredando la ciudad cual telarañas, las música en vivo de los bares.... Tal vez es porque hace ya tres años que no vivo en Toronto, y se me ha olvidado el frio invierno y el excesivo precio de todo.

Tras el éxito de la primera parte, descubro 19 cosas más que hacer en Toronto. Exprime la ciudad pero no tu bolsillo:

16. Ir al Art Gallery of Ontario (AGO)

Todos los días se puede contemplar su moderna y traslúcida arquitectura del AGO, al igual que jugar con la gran estatua, del artista británico Henry Moore, que está situada a su entrada. Y los miércoles por la tarde, desde las 6 hasta las 8.30, se puede visitar su interior gratis. Es la mayor colección de arte canadiense y el octavo museo en América del Norte por el tamaño, con sus 45 mil metros cuadrados, por lo que no te dará tiempo a visitar todo el museo en dos horas y media, tómatelo con tiempo, hay muchos miércoles al mes.


4.275 kilómetros en 36 horas por 268 dólares. Las aventuras que uno hace por amor



De Toronto a Río Dulce, pasando por Niágara, Miami y Ciudad de Guatemala



Ya me lo habían dicho, "Cuando menos te lo esperas el amor llamará a tu puerta", pero nunca me lo creí, hasta que un buen día Mr. Amor se plantó enfrente de mi puerta y me preguntó “¿Te atreves a emprender una nueva aventura? ¿O te quedas donde estás?”.

Me vino a visitar cuando estaba viviendo en Toronto, Canadá, donde casi sin darme cuenta me había enamorado de mi mejor amigo. Él era el único canadiense del hotel en el que trabajaba, y el que más se quería irse de allí, tras posponer su viaje unos meses me propuso irme con él a trabajar en una ONG en Guatemala. "¡Guatemala!, pero yo he venido aquí para mejorar mi inglés, español ya sé" pensé, y aunque siempre había querido colaborar en una ONG, decidí quedarme en Canadá. Y tras un romántico viaje a Nueva York nuestros caminos se separaron.

A los pocos días, andando por la inmensa y helada Yonge street, lo vi todo claro y abrí la puerta al amor. Decidí meter toda mi ropa de verano en una maleta e irme en busca de mi amado a Guatemala. Pero el amor no cegó mi obsesión por el ahorro ¿cómo iba a cruzar toda Norteamérica sin arruinarme?

15 cosas que hacer en Toronto GRATIS

Exprime la ciudad y no tu bolsillo (I)


Llegué a Toronto sabiendo solo el inglés que los Beatles me habían enseñado y con una maleta de no más de 20 kg. Rápidamente la ciudad me cautivó con sus grandes edificios, sus verdes parques y sus simpáticas ardillas, “Es como Nueva York, pero en limpio” pensé. Lo que más me gustó es su mezcla, es la ciudad de nadie y la de todos, no me sentí desplazada o como una extranjera, ya que allí todas las razas están mezcladas. 



Tras los calurosos meses de verano y un otoño que me enamoró, el invierno cubrió las calles de blanco y las personas dejaron de salir a la calle. Por lo que solo me quedó la opción de encerrarme en bares para deleitar mis oídos con jazz, country, rock … y descubrir qué actividades podía hacer gratis en Toronto.


Actividades gratuitas en Toronto:


1. Alimentar a una ardilla y huir de los mapaches

Cuando vivía en Toronto siempre llevaba algún tipo de fruto seco para compartir con las ardillas, mi parque favorito para eso es el Osgoode Hall Park, no es muy grande pero es repleto de amigables roedores. Eso sí, de noche hay que tener cuidado con los mapaches, muchos hacen excursiones a las papeleras en busca de su cena y pueden llegar a ser agresivos si se les interrumpe.


Siete parques de los que te enamorarás en otoño

Los parques más bonitos de la Costa Este de Norteamérica


El otoño es una magnífica estación para enamorarse de una ciudad, ver cómo las hojas van cambiando de color en los robustos árboles, de amarillo, a rojo o naranja, luego a marrón y finalmente observar cómo caen mariposeando hasta el suelo. Descubre los siete parques norteamericanos que te robarán el corazón.


Las cataratas del Niágara en verano y en invierno

Viaja a las cataras de Niágara desde Toronto por solo 7 dólares



Al contemplar las cataratas del Niágara llama la atención la fuerza con la que cae el agua, perfectamente descrita por la tribu Iroquesa que bautizó el lugar como Niágara,“Trueno de agua”. Pero por otro lado, repugna ver como el ser humano ha explotado al máximo esta joya de la naturaleza, pues enormes casinos con luces de neón rodean a las tres majestuosas cataratas.

Compartir coche, el auto-stop del siglo XXI

Uno pone el coche, el otro paga la gasolina



Más seguro que el tradicional auto-stop y más barato que el bus, tren o avión. Compartir coche es la nueva manera de viajar. Consiste en colgar un post o anuncio con la ruta, horario y contacto, y esperar a que los viajeros se pongan en contacto con el conductor. Luego los pasajeros pagan el precio fijado al conductor, normalmente el coste de la gasolina.

The Cameron. Conciertos diarios gratis en Toronto

This is paradise  

Fachada de Cameron House

Hormigas gigantes Dalinianas y la sonrisa de Brigitte Bardot dan la bienvenida desde la fachada. Al abrir la puerta y pasar un telón rojo, se ve la barra entre una jungla de enredaderas y luces navideñas, junto al slogan  “This is paradise”; al fondo se escucha una banda de country o rock y en el techo se aprecian frescos angelicales.