Confesiones de una viajera
Soy culpable, me
he saltado la ley en varios países. Sé que detrás de cada regla hay un porqué, pero en muchas ocasiones la razón de ser de estas leyes es la de sacarles
los cuartos a los turistas o simplemente son reglas
estúpidas....Aquí mi confesión escrita:
1. Saltar en el Machu Picchu
Soy muy saltarina, siempre estoy dando
brincos, ya sea viajando, para esquivar charcos o para salir de la
monotonía del día a día. Pues me encanta la sensación de
“volar” por unos segundos.
Y como no, quería
inmortalizar mi visita al este mágico templo Inca
con un súper salto, por lo que empecé a pegar saltos delante de
la cámara (capturar el salto perfecto requiere muchas tomas). De repente, salió un guardia de seguridad de la nada y nos dijo: “!Está prohibido
saltar aquí¡”,como nos quedamos con cara perpleja (pues
estábamos saltando en una explanada y no encima de las ruinas) supuso que no entendíamos español y nos grito “NO
JUMPING¡¡¡”. Pasamos de discutir con la autoridad, por lo que nos fuimos ... a otro lugar a pegar
saltos, pero esta vez con más ganas.
2. Skinny dipping
No es que sea muy fan de las playas
nudistas, pero si estoy una playa desierta, un lago en medio de la nada o decido irme
a una playa alejada a la luz de la luna....siempre me meto sin bañador y me
fusiono con la naturaleza al máximo.
3.Sacar fotos en la Capilla Sixtina
Por supuesto sin flash y sin
la luz de enfoque automático, para asegurarme de
no dañar las pinturas ni un poquito. Saqué la foto más bien como una rebelión, pues me parecía injusto no llevarme
un recuerdo de la obra maestra de Migue Ángel, tras haber pagado
20€ de entrada (16€ más 4€ de entrada on-line para no hacer
cola).
4. Recolectar piedras de monumentos
Una piedrecita del Foro Romano, otra en el templo Maya de Tikal en Guatemala, otra del Machu Picchu, un par de pedazos de mármol de la Acrópolis de Atenas, un pedacito de azulejo de la Mezquita Hassan II de Casablanca, piedras del volcán de San Cristóbal en Nicaragua, caracolas y cristales erosionados de cada playa a la que voy … y un largo etcétera.
Siempre vuelvo con piedras en la mochila, no te vayas a creer que soy una vándala, recolecto piedras muy pequeñas, nunca mayor tamaño que la uña del pulgar, siempre las cojo del suelo y nunca especies protegidas como el coral.
5. Saltarme una frontera
Me salté la
frontera de México yendo hacia Guatemala. Quería ir de
Palenque a Peten (una frontera peligrosa, ya que es por donde circulan más
drogas).
Sabíamos que sólo pasaba un colectivo al día y no queríamos pasar la noche allí. Por lo que decidimos cruzar el río Usumacinta en una barca (más bien era una puerta con remos), conseguimos subirnos al bus a tiempo, pero no pudimos pasar por la “salida” de México. Por suerte al pasar el punto de emigración de Guatemala nos dejaron pasar ... tras pagar 20 Quetzales. “En México estaban durmiendo la siesta”, dijo el policía guatemalteco guiñándome el ojo.
Sabíamos que sólo pasaba un colectivo al día y no queríamos pasar la noche allí. Por lo que decidimos cruzar el río Usumacinta en una barca (más bien era una puerta con remos), conseguimos subirnos al bus a tiempo, pero no pudimos pasar por la “salida” de México. Por suerte al pasar el punto de emigración de Guatemala nos dejaron pasar ... tras pagar 20 Quetzales. “En México estaban durmiendo la siesta”, dijo el policía guatemalteco guiñándome el ojo.
6. Contrabando de alimentos
Me encanta América, pero siempre echo
de menos la gastronomía de mi tierra natal (los embutidos españoles
y los quesos franceses), por lo que mis familiares y amigos han
ejercidos de “mulas” más de una vez para alimentar mis
deseos. Eso sí, nunca he vendido nada, pero he compartido siempre ;)
7. Ir a Estados Unidos sin Visado
Aviso, no intentéis esto
en casa. Tuve muchísima suerte y me dejaron pasar de
EE.UU. sin la ESTA (Electronic System for Travel Authorization, en
español Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje). Tenía mil cosas en la cabeza y se se olvidó pedir el visado on-line antes. Pues anteriormente había ido a EE.UU. pero vía tierra (si vas en coche o bus no hace falta visado, te lo hacen en el momento), pero era la primera vez que iba en avión y vía aire es obligatorio sacar el visado previamente.
¿Que cómo conseguí pasar?, pues
haciéndome la tonta, con una enorme sonrisa y muchísima educación.
Pero nunca lo intentes, pues te pueden vetar la entrad durante 10 años o
indeterminadamente.
8. Falsificar un billete
Y ya que hablamos de transporte he de confesar que he falsificado billetes de autobús.
Recién llegada a Marrakech, conseguí convencer al vendedor de boletos para que me vendiera un billete de bus a las 15h horas para ir a Essaouira (pues sabía que tenía billetes, pero que a los turistas les venden los de más tarde y le dan prioridad a los locales). Pero a mi amigo le vendieron uno para por la noche, y la idea de esperar a 40 grados a la sombra durante todo el día no nos hacía mucha gracia. Por lo que con un bolígrafo cambié la hora de salida de su billete. El revisor no se dio cuenta y nadie se quedó de pie por lo que todo salió bien.
9. Colarme en tranvías
Normalmente soy súper moral, por
ejemplo cuando me encuentro un móvil hago todo lo posible para
devolverlo a su dueño. Pero a veces cuando se viaja uno no tiene el
dinero justo en el momento adecuado, no se entera de cómo hay que
pagar el billete o se olvida de validar el billete... pero he de
reconocer que alguna vez me he colado a sabiendas, en el tranvía
de Roma, Toronto.....
10. Taggear el muro de Berlín
Me encantan los graffitis y odio
los tags. Pero no pude evitar tagger el Muro de Berlin, con: una par de
quotes (Free your mind!) y algunos dibujos. Por lo que mi firma estará por siempre en este
emblemático muro....¿a quién pretendo engañar? Seguro que ya están
debajo de otro graffiti.





No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.