Es curioso, en Cusco, Perú, los niños no van
a pedir caramelos a las casas, sino a las tiendas del centro. Entran
disfrazados y dicen “Happy Halloween” y el tendero les da un
caramelo del mostrador. Se me ocurrió comprar una enorme bolsa de
caramelos y repartirlos en medio de la Plaza de Armas, allí los
niños sí que aceptan caramelos de desconocidos, es más por unos
minutos me sentí como Justin Bieber, pero sin guarda espaldas.
Después de la caída del sol salí
disfrazada, con una vestido de niña buena japonés que me compré en
una tienda de segunda mano en Guatemala, unas medias cantosas, mis superde portivas, una peluca naranja y demasiado maquillaje. El plan era ir
a algún hostal marchoso, pues Cusco es conocida por su ambiente de
fiesta tanto para turistas como para locales. Pero vi que todo el
mundo estaba concentrado en la Plaza de Armas, por lo que paré allí
para contemplar a los niños y adultos disfrazados.
Y ¿cuál fue mi sorpresa? ¡todo el mundo se quería hacer fotos conmigo!, al principio
adultos disfrazados y no disfrazados, me pareció extraño pero
acepté. Luego niños se animaron a inmortalizarme con ellos, el
momento más divertido fue cuando un grupo de niñas disfrazadas de
muñecas “Monster High” me pidió una foto, y mientras
que posábamos en el photocall les dije, "Que guapas estamos todas con
nuestras pelucas” y la de la derecha me contestó muy indignada
“Perdona pero mi pelo es completamente natural”. En resumen, fue toda una experiencia, incluso las
madres me daban a sus bebés para que me hiciese fotos con ellos.
La fama me subió a la cabeza, me metí
demasiado en el personaje, y empecé a asustar a la gente, me
escondía detrás de una de las columnas de los soportales de la
plaza y cuando venía un grupo de personas salía de repente y les
gritaba un “¡HAAAAA!”, se asustaban y reían... lo empecé a
hacer por la calle, cuando una pareja me miraba con curiosidad de
repente “¡Boo!” era tan gracioso que la gente me empezó a
seguir para ver las relaciones de las “víctimas”. Fue muy
divertido recuperar la niña que hay en mí y poder disfrutar de mi
primer Halloween como tal.
Al día siguiente descubrí que
mientras que dormía alguien había entrado en mi cuarto y me
había robado la cámara, pero aun así sigue siendo una de las
mejores noches de mi vida. Para olvidar las penas decidir celebrar el
día de Todos los Santos a la peruana, es decir desayunando lechón de
cerdo asado acompañado de tamal de maíz seco y un vaso de chicha
morada, una bebida hecha con maíz morado, y de postre una figura de
pan t'anta wawas, la cual tradicionalmente se ofrece a los difuntos.
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| t'anta wawas |








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