Las dos caras de Cartagena de Indias

Descubre dónde se esconde el realismo mágico del Caribe


Cartagena de Indias, preciosa ciudad colonial en la costa caribeña de Colombia, tiene dos caras: la turística en el centro histórico, limpia, colorida, segura a la luz del día y con un montón de chicas guapas que salen a la luz de la luna. Y la otra cara, a las afueras de la muralla, que es ruidosa, con las calles y las casas descascarilladas, y mucho menos segura para los turistas y sus cámaras fotográficas. Esta dualidad se extrapola a todos los terrenos de la vida de la ciudad, de los grandes yates a las barcas de madera, de las joyerías con vitrinas repletas de diamantes a los miles de puestos callejeros, de los ricos andando con bellas mujeres siliconadas a los niños descalzos corriendo por las calles.

Mi rincón favorito de la ciudad es un pasadizo lleno de murales en Getsemaní, un barrio pintoresco y bastante seguro, que se encuentra entre medias de las dos caras de la ciudad. En sus calles no solo se pasean turistas sino también locales y muchas de sus paredes están recubiertas con grafitis de colores vivos, con mensajes positivos y revolucionarios que dan en que pensar, ya que los lanceros de Getsemaní liderados por el mulato Pedro Romero iniciaron la independencia de Cartagena contra la monarquía española.



Estas obras de arte son frutos del Festival Internacional de Arte Urbano de Colombia, que se realiza cada año del 3 al 7 de diciembre, con la finalidad de crear una galería urbana en Cartagena. Con este proyecto, organizaciones como Vértigo Graffiti, intentan mejorar el aspecto del barrio inundándolo del realismo mágico que caracteriza la ciudad caribeña, y así intentan hacer turísticas otras zonas más marginales de la ciudad

Cartagena tiene mil rincones dignos de ser explorados, algunos de ellos están a la vista y otros un poco escondidos. Aquí algunas rutas y actividades que te ayudarán a descubrir la ciudad.

Piérdete por sus calles

Merodear sin destino por las calles de una ciudad es la mejor manera de hacer turismo. Te aconsejo ir a todas las plazas y soportales, quedarás fascinado con la Puerta del Reloj. Pero sobretodo disfruta de las sombras de pequeñas callejas y de las casas coloniales con sus preciosos balcones y enredaderas, ¡ten cuidado!, en ocasiones el afán por decorar las casas con flores es tal que las enredaderas terminan derrumbándose en medio de la calle.
 


Come arepas

¡No puedes ir a Cartagena y no comer arepas! Las recetas para hacer estas tortillas de maíz son diversas en toda Colombia. Las caribeñas son unas de las mejores, mis preferidas son las de un puestecillo de comida delante de la parada principal de autobuses, con leche merengada y queso rallado por encima, toda una bomba. Para los que prefieren jugar seguro, y no probar comida callejera, hay miles de restaurantes en el casco antiguo de la ciudad.... pero las arepas no están tan sabrosas.


Canta la marcha nupcial

La ciudad colonial tiene una catedral y diversas basílicas e iglesias, que son escenario de bodas durante todos el año. Por lo que es normal ver coches de caballos, sesiones de fotos y toda la parafernalia nupcial en la puerta de las iglesias durante los fines de semana, otra gran plataforma donde se ve las grandes diferencias sociales.


Recorre la muralla

El centro histórico de Cartagena está rodeado con cuatro kilómetros de muralla, por ello se llama la ciudad amurallada. Recorrer la muralla es un paseo preciso, pero también muy caluroso, es mejor hacerlo sobre las cinco de la tarde, así podrás ver el atardecer y a las parejas enamoradas que se esconden en la fortaleza para rendir tributo a su amor.
Otra opción es recorrer todo la muralla en bicicleta,es muy divertido, pero cuidado con el sol y los boquetes de la muralla.


Bebe un Tintico

El café de Colombia es muy conocido, aunque en Cartagena encontrarás un montón de coffeshops, te aconsejo probar los tinticos (café) de los vendedores ambulantes pues son mucho más baratos y están bastante buenos, eso sí, llevan muchísima azúcar.

Tócale las nalgas a las estatuas de Botero

Cartagena de Indias está plagada de estatuas de todo tipo, la más popular es la majestuosa India Catalina, una figura de bronce de casi tres metros de altura. Pero mi favorita,es la de un perro mordiéndole el culo a un niño, que está en el barrio de Getsemaní. Y por supuesto,como en toda Colombia se pueden encontrar por la ciudad enormes estatuas de Botero exhibiendo sus enormes nalgas.


Ve a la playa

La ciudad en si no tiene playa, hay que irse a las afueras para disfrutar de las playas caribeñas. La más conocida es la costa de Boquilla, está siempre a rebosar los fines de semana.

Aquí también se pueden ver las dos realidades de Colombia, por un lado los enormes aparta-hoteles que dominan la costa, con costosos restaurantes y escuelas de Kitesurf a su orilla. Y por otro los barrios marginales de Boquilla, sin calles pavimentadas y con demasiados niños descalzos. Allí es donde viví durante meses trabajando para un colegio con la ONG CasaItalia, no dudes en ayudarle si estás interesado.


Díctale una carta de amor a un mecanógrafo

Delante del mercado de flores artificiales están los mecanógrafos, estos se dedican a trascribir documentos administrativos parar sus clientes, pues los ordenadores están lejos de inundar los hogares cartaginenses. Tal vez sea Florentino Ariza el que redacte tu poema. 


Compra drogas en una droguería

En Cartagena hay una droguería en cada manzana. Pero solo venden drogas legales como la aspirina o el ibuprofeno.

Haz volar un barrilete

Es una ciudad con mucho viento, por lo que es ideal para hacer volar un barrilete o cometa. Por las tardes siempre hay niños y adultos que hacen volar sus cometas a los píes de la muralla. Si te apetece unirte al club, puedes comprar o alquilar una cometa allí mismo, aunque las más baratas están en los puestos de la entrada de la ciudad.

Disfruta de las vistas del Centro comercial

El Castillo San Felipe de Barajas, es una fortaleza española construida para proteger la ciudad del asedio de los piratas, es una atracción muy popular. He de confesar que nunca me he paseado por su interior, pues la idea de derretirme al sol no me llamó la atención, pero he disfrutado de las vistas del castillo desde la terraza de la cafetería, con aire acondicionado, del centro comercial. 


¿Y tú dónde encontraste el realismo mágico de Cartagena?