La noche de las brujas es más divertida en Cusco



Mi mejor Halloween

Siendo europea y mayor de 25 años, nunca había vivido la experiencia de Halloween como una “niña”.Me había disfrazado para fiestas de americanos en Madrid, y he decorado mi portal y dado caramelos a los niños del vecindario en Montreal... pero nunca había podido disfrazarme y corretear por calles asustando a los viandantes.

Es curioso, en Cusco, Perú, los niños no van a pedir caramelos a las casas, sino a las tiendas del centro. Entran disfrazados y dicen “Happy Halloween” y el tendero les da un caramelo del mostrador. Se me ocurrió comprar una enorme bolsa de caramelos y repartirlos en medio de la Plaza de Armas, allí los niños sí que aceptan caramelos de desconocidos, es más por unos minutos me sentí como Justin Bieber, pero sin guarda espaldas.

Después de la caída del sol salí disfrazada, con una vestido de niña buena japonés que me compré en una tienda de segunda mano en Guatemala, unas medias cantosas, mis superde portivas, una peluca naranja y demasiado maquillaje. El plan era ir a algún hostal marchoso, pues Cusco es conocida por su ambiente de fiesta tanto para turistas como para locales. Pero vi que todo el mundo estaba concentrado en la Plaza de Armas, por lo que paré allí para contemplar a los niños y adultos disfrazados. Y ¿cuál fue mi sorpresa? ¡todo el mundo se quería hacer fotos conmigo!, al principio adultos disfrazados y no disfrazados, me pareció extraño pero acepté. Luego niños se animaron a inmortalizarme con ellos, el momento más divertido fue cuando un grupo de niñas disfrazadas de muñecas “Monster High” me pidió una foto, y mientras que posábamos en el photocall les dije, "Que guapas estamos todas con nuestras pelucas” y la de la derecha me contestó muy indignada “Perdona pero mi pelo es completamente natural”. En resumen, fue toda una experiencia, incluso las madres me daban a sus bebés para que me hiciese fotos con ellos.



La fama me subió a la cabeza, me metí demasiado en el personaje, y empecé a asustar a la gente, me escondía detrás de una de las columnas de los soportales de la plaza y cuando venía un grupo de personas salía de repente y les gritaba un “¡HAAAAA!”, se asustaban y reían... lo empecé a hacer por la calle, cuando una pareja me miraba con curiosidad de repente “¡Boo!” era tan gracioso que la gente me empezó a seguir para ver las relaciones de las “víctimas”. Fue muy divertido recuperar la niña que hay en mí y poder disfrutar de mi primer Halloween como tal.


Al día siguiente descubrí que mientras que dormía alguien había entrado en mi cuarto y me había robado la cámara, pero aun así sigue siendo una de las mejores noches de mi vida. Para olvidar las penas decidir celebrar el día de Todos los Santos a la peruana, es decir desayunando lechón de cerdo asado acompañado de tamal de maíz seco y un vaso de chicha morada, una bebida hecha con maíz morado, y de postre una figura de pan t'anta wawas, la cual tradicionalmente se ofrece a los difuntos.

 t'anta wawas 

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